Una abuela del Valais me enseñó a frotar suavemente una hoja para oler notas cítricas de acedera y distinguirlas del diente de león. Observa nervaduras, látex, textura y hábitat. Usa guía local, compara varios ejemplares y, ante la duda, no cortes ni pruebes.
Una abuela del Valais me enseñó a frotar suavemente una hoja para oler notas cítricas de acedera y distinguirlas del diente de león. Observa nervaduras, látex, textura y hábitat. Usa guía local, compara varios ejemplares y, ante la duda, no cortes ni pruebes.
Una abuela del Valais me enseñó a frotar suavemente una hoja para oler notas cítricas de acedera y distinguirlas del diente de león. Observa nervaduras, látex, textura y hábitat. Usa guía local, compara varios ejemplares y, ante la duda, no cortes ni pruebes.
Hierro fundido bien curado no se pega y conserva calor uniforme; cazos de cobre bullen estables para dulces; parrillas de varilla dejan marcas fragantes en ramilletes de tomillo silvestre y trucha. Cuídalos con agua caliente, aceite fino, secado minucioso y evita detergentes agresivos que arruinan pátinas.
Polenta removida sin prisa junto a brasas constantes, sopas de ortiga espumadas brevemente para mantener su verde, trucha entera sobre tablilla junto a la llama, y castañas que estallan cantando. Controla tiraje, acerca o aleja las ollas y confía en el sonido del hervor.
La mesa se alarga cuando alguien recuerda cómo su abuelo tostaba enebro antes de molerlo. Pon velas, sirve pan de centeno tibio, pasa la mantequilla infusionada y pregunta a tus invitadas qué planta les trae infancia. Anota respuestas para nuevas preparaciones y futuras caminatas.